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Empresas y ética ¿Es necesario una ley para que las empresas cumplan?

Por Facundo Malaureille – Socio Data Governance Latam

Después de trabajar más de 20 años en asesoramiento en protección de datos personales y teniendo presente que en Argentina y países de LATAM estamos presenciando un movimiento silencioso hacia la nueva era en protección de datos me pregunto si es necesario que exista un marco normativo que “diga cómo hacer las cosas bien” o con una visión ética es suficiente.

Puede parecer un planteo muy inocente el mío, pero claramente no lo es. Sólo quiero reflexionar sobre uno de los pilares del compliance o cumplimiento normativo.

A esta altura de los acontecimientos las empresas saben muy bien que hay determinadas prácticas que desarrollan que chocan contra la integridad en el tratamiento de datos, exista o no una ley que las obligue a hacerlo.

Desde ese lugar parten estas líneas cuyo objetivo es desenmascarar la hipocresía que se encuentra sobre la materia: “sé que esto no se puede hacer, pero lo sigo haciendo hasta que exista una sanción o multa que me lo impide”.

Es decir que las empresas toman a diario decisiones de riesgo en el tratamiento de datos personales, pero en muchos casos saben que lo que están haciendo no es íntegro, y se excusan en que no existe una ley que les impide hacerlo.

Entonces en un entorno empresarial cada vez más complejo y competitivo, la ética desempeña un papel fundamental en el comportamiento y las decisiones de las empresas.

Si bien las leyes y regulaciones establecen un marco básico de conducta, estoy convencido que existe una necesidad creciente de adoptar una perspectiva más amplia que vaya más allá de las simples obligaciones legales.

En este artículo, exploraremos la importancia de la ética en los negocios y cómo las empresas pueden beneficiarse al hacer lo correcto, incluso cuando no existe una ley que las obligue a hacerlo.

El Valor de la Ética en los Negocios

La ética en los negocios implica la adhesión a principios y estándares morales en la toma de decisiones y en la realización de actividades comerciales independientemente si existe una ley que obligue a hacerlo.

Además de cumplir con las leyes y regulaciones, aquellas empresas que están convencidas de “hacer las cosas bien” se guían por valores como la integridad, la responsabilidad social y el respeto por los intereses de todas las partes involucradas.

Que exista una ley que las obligue es otra discusión. Las empresas que trabajan convencidas de darle a los datos un lugar de cuidado y no sólo explotarlos son las que lideran la transformación digital y sin dudas las que agregan valor.

Además de ese cambio cultural y el valor agregado, estas empresas “éticas” hacen -entre otras cosas- lo siguiente:

1 – Construcción de una reputación sólida: Las empresas éticas generan confianza y credibilidad tanto entre los consumidores como entre sus socios comerciales.

Una reputación sólida basada en la ética puede generar lealtad de los clientes y     fomentar relaciones comerciales duraderas.

2 – Atracción y retención de talento: Los empleados valoran trabajar en entornos éticos donde se promueven los valores y se toman decisiones basadas en principios morales.

Las empresas éticas tienen más probabilidades de atraer y retener a empleados comprometidos, lo que a su vez contribuye a un ambiente laboral positivo y productivo.

3 – Ventaja competitiva: En un mercado saturado, la ética puede ser un diferenciador clave.

Las empresas que operan de manera ética pueden destacarse frente a la competencia y atraer a consumidores que buscan apoyar a empresas socialmente responsables.

Haciendo lo Correcto, aunque no sea Obligatorio

Si bien cumplir con las leyes y regulaciones es fundamental, existen situaciones en las que hacer lo correcto va más allá de la mera obligación legal.

A continuación, se presentan algunas pautas para que las empresas adopten prácticas éticas incluso en ausencia de una ley que las exija:

1 – Definir una declaración de valores éticos: Las empresas deben establecer una declaración de valores éticos que refleje los principios fundamentales que guían su comportamiento y decisiones. Esto proporciona una base sólida para tomar acciones éticas incluso cuando no haya una regulación específica.

2 – Considerar el impacto a largo plazo: Las empresas deben evaluar las implicaciones a largo plazo de sus acciones. Esto implica considerar el impacto en los empleados, clientes, proveedores, comunidad y medio ambiente. Tomar decisiones éticas basadas en el bienestar general a largo plazo puede generar beneficios sostenibles para todas las partes involucradas.

3 – Fomentar una cultura ética: Es fundamental promover una cultura empresarial que valore la ética y la integridad en todos los niveles de la organización.

Por lo expuesto estoy convencido que las empresas pueden hacer sus negocios sin que exista un ley que les diga cómo hacerlos, ya que la ética es un valor fundamental en materia de protección de datos personales, y sin dudas la diferencia entre una empresa y otra se logrará ver con el paso del tiempo.

Llego la hora de no sólo parecer, si no ser en materia de protección de datos.

Es hora de sacarse las caretas.