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Bielorrusia: unirse a los canales prohibidos de Telegram, puede llevarte a la cárcel

Las fuerzas del orden bielorrusas han publicado una lista de canales de Telegram, que ahora se consideran extremistas y han advertido a la gente que el mero hecho de unirse a ellos, será castigado con hasta siete años de prisión.

El anuncio se produce tras la aprobación por el Consejo de Ministros de Bielorrusia de una nueva resolución titulada “Sobre las medidas para contrarrestar el extremismo y rehabilitar el nazismo”, que otorga los máximos poderes de represión a la Dirección Principal de Lucha contra el Crimen Organizado (GUBOP).

La GUBOP advierte que la mera suscripción y lectura de cualquier contenido en estos canales extremistas de Telegram constituiría una violación del artículo 361-1 del Código Penal del país, que se castiga con hasta siete años de privación de libertad.

La agencia publicó una lista de más de 100 canales prohibidos en un canal de Telegram operado por las fuerzas del orden.

A este anuncio le siguió una oleada de desuscripciones masivas de los canales prohibidos por parte de usuarios aterrorizados que temían problemas legales.

La lista incluye un canal de Telegram para Nexta Live con más de un millón de suscriptores, lo que lo convierte probablemente en el más notable de los canales prohibidos.

Una red anónima de periodistas y activistas locales que se oponen al régimen de Lukashenko gestiona este canal y se considera una de las pocas fuentes independientes de noticias en las que puede confiar la población de Bielorrusia. Por ello, no es de extrañar que el gobierno haya apuntado a su canal de Telegram.

Aunque es probable que el GUBOP no encarcele a todos los participantes del grupo de Telegram en los canales incluidos en la lista, algunos pueden ser detenidos y procesados para que sirvan de ejemplo.

En respuesta a quienes sostienen que no habrá persecuciones por leer mensajes en canales prohibidos, el GUBOP ha publicado la siguiente advertencia:

“Para los “simples interesados”, el escenario es peor, ya que el hecho de participar o no participar será ya un proceso de interacción con las fuerzas del orden. Sencillamente, cuando sean detenidos, tendrán que demostrar su inocencia ante los grupos extremistas, ya que la lectura habitual de publicaciones en recursos extremistas no es una actividad profesional, por lo que el cuento de la “simple lectura” se convertirá en una cuestión procesal”.